Nuevo Carcharodon megalodon
El megalodón, nombre que significa "diente grande", derivado de los términos griegos μέγας (mega, "grande") y ὀδούς (odon, "diente"), es una especie extinta de tiburón que vivió aproximadamente desde hace 28 a 1.5 millones de años, durante el Cenozoico (finales del Oligoceno a principios del Pleistoceno).
La asignación taxonómica de C. megalodon ha sido debatida por cerca de un siglo, y aún está en disputa con dos interpretaciones principales; como Carcharodon megalodon (bajo la familia Lamnidae) o bien como Carcharocles megalodon (bajo la familia Otodontidae).[1] Consecuentemente, el nombre científico de esta especie ha sido comúnmente abreviado a C. megalodon en la literatura científica.
C. megalodon es considerado como uno de los mayores y más poderosos depredadores en la historia de los vertebrados.[2] C. megalodon probablemente tuvo un profundo impacto en la estructura de las comunidades marinas de su época. Restos fósiles indican que este tiburón gigante alcanzaba una longitud total de más de 16 metros,[1] y también confirma su distribución cosmopolita.[1] Los científicos sugieren que C. megalodon lucía en vida como una versión corpulenta del gran tiburón blanco, Carcharodon carcharias.
De acuerdo a reportes del Renacimiento, gigantescos dientes triangulares fósiles que frecuentemente se hallan empotrados en formaciones rocosas, alguna vez se consideraron como lenguas petrificadas, conocidas en latín como glossopetrae, de dragones y serpientes. Esta interpretación fue corregida en 1667 por un naturalista danés, Nicolaus Steno, quién las reconoció como pertenecientes a un tiburón antiguo y produjo una conocida representación de una cabeza de tiburón llevando dichos dientes.[3] Él mencionó sus hallazgos en un libro, La cabeza de un tiburón diseccionada, el cual también contenía una ilustración de dientes de C. megalodon, previamente considerados como lenguas de piedra.[4]
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domingo, 20 de noviembre de 2011
jueves, 17 de noviembre de 2011
Gigantopithecus blacki (Mono gigantesco)
Nuevo Gigantopithecus
Gigantophitecus es un género extinto de primates hominoideos que existió desde hace un millón de años hasta hace 300.000 (Pleistoceno Inferior a Medio), habitando los actuales países de China, India y Vietnam y pudiendo haber convivido con Homo erectus en Asia sudoriental. Las evidencias fósiles sugieren que Gigantopithecus fue el primate más grande que habitó el planeta. Probablemente haya sido cuadrúpedo y herbívoro, con una dieta similar a la del panda gigante basada en el bambú, y posiblemente suplementada con frutas de estación.
Aunque se desconoce el porqué de la extinción de Gigantopithecus, se supone que las razones principales fueron los cambios climáticos y la competencia por los recursos con especies mejor adaptadas (pandas u hombres primitivos).
Basados en la escasa evidencia de la cual disponemos (básicamente enormes molares y dientes de aproximadamente 2,5 cm de ancho, recolectados de tiendas de medicina tradicional china, pero claramente genuinos), Gigantopithecus debe haber medido 3 m (9 pies 10 pulg) de altura, y pesado de 300 kg (660 lb) a 500 kg (1100 lb). 2 ó 3 veces el tamaño de un gorila, aunque sus parientes vivos más cercanos serían los orangutanes. Esta estimación se basa en el cociente cabeza–esqueleto, en los primates conocidos actualmente.
Fue el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald quien halló el molar mencionado, en Hong Kong durante el año 1935. Enseguida reconoció que se trataba de una especie de simio gigante, a cuyo estudio se abocó durante los siguientes cuatro años. Durante la Segunda Guerra Mundial Von Koenigswald fue tomado prisionero, lo cual interrumpió su investigación.
Durante años la medicina china ha trabajado con estos fósiles, conocidos como "huesos de dragón". El valor económico que poseen ha llevado a que los habitantes de estas regiones los recolecten produciendo su desaparición de muchos sitios donde podrían haberse encontrado.Algunos criptozoólogos han postulado que los seres legendarios conocidos en distintas geografías como Yeti, o Piegrande podrían ser variedades de Gigantopithecus que habrían sobrevivido hasta el presente.
Gigantophitecus es un género extinto de primates hominoideos que existió desde hace un millón de años hasta hace 300.000 (Pleistoceno Inferior a Medio), habitando los actuales países de China, India y Vietnam y pudiendo haber convivido con Homo erectus en Asia sudoriental. Las evidencias fósiles sugieren que Gigantopithecus fue el primate más grande que habitó el planeta. Probablemente haya sido cuadrúpedo y herbívoro, con una dieta similar a la del panda gigante basada en el bambú, y posiblemente suplementada con frutas de estación.
Aunque se desconoce el porqué de la extinción de Gigantopithecus, se supone que las razones principales fueron los cambios climáticos y la competencia por los recursos con especies mejor adaptadas (pandas u hombres primitivos).
Basados en la escasa evidencia de la cual disponemos (básicamente enormes molares y dientes de aproximadamente 2,5 cm de ancho, recolectados de tiendas de medicina tradicional china, pero claramente genuinos), Gigantopithecus debe haber medido 3 m (9 pies 10 pulg) de altura, y pesado de 300 kg (660 lb) a 500 kg (1100 lb). 2 ó 3 veces el tamaño de un gorila, aunque sus parientes vivos más cercanos serían los orangutanes. Esta estimación se basa en el cociente cabeza–esqueleto, en los primates conocidos actualmente.
Fue el paleontólogo alemán Ralph von Koenigswald quien halló el molar mencionado, en Hong Kong durante el año 1935. Enseguida reconoció que se trataba de una especie de simio gigante, a cuyo estudio se abocó durante los siguientes cuatro años. Durante la Segunda Guerra Mundial Von Koenigswald fue tomado prisionero, lo cual interrumpió su investigación.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Toxodon
Nuevo Toxodon
Toxodon es un género de mamíferos extintos de la familia Toxodontidae, del suborden de los Toxodonta, del orden Notoungulata perteneciente a los meridiungulados. Su nombre científico suele castellanizarse como toxodón y en plural toxodontes.
Su nombre significa "diente inclinado" o "diente en forma de flecha". Son mamíferos originarios de Sudamérica que evolucionaron independientemente en dicha isla-continente. Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia.
La radiación adaptativa de los ungulados paleocenos de América del Sur fue precoz y rápida, lo que dificulta encontrar un modelo filogenético lo suficientemente explicativo. Procedentes de pequeños y primitivos animales herbívoros sin competidores, evolucionaron independientemente y aislados del resto de los ungulados durante casi todo el extenso periodo del Cenozoico.
Se propuso que Toxodon tenía hábitos anfibios pero la posición de la cabeza bajo la cruz desmiente esta posibilidad. Su esqueleto muestra parecido con la familia de los bóvidos y una grupa similar a la del bisonte, como su pariente Nesodon, al que supera en tamaño.
Los toxodontes alcanzan el tamaño de un hipopótamo y probablemente compartían sus hábitos. Los incisivos superiores están muy arqueados, son sumamente fuertes y solamente la cara externa lleva una capa de esmalte, mientras que los inferiores, muy achatados, de disposición horizontal y gran expansión lateral, le dan a la parte anterior de la mandíbula el aspecto de una gigantesca espátula.
El cuerpo era pesado, con forma de barril, apoyado sobre patas cortas y robustas. Las patas plantígradas, con tres dedos ungulados, eran no obstante, bastante pequeñas. Como las traseras eran más largas que las delanteras, el cuerpo se inclinaba hacia adelante, a la altura de los hombros.
El cráneo es muy largo en relación con la altura. La parte anterior de la cabeza era ancha, los labios eran con toda probabilidad prensiles y le servían para recoger el pasto, como a los actuales rinocerontes negros. Justo por detrás del hocico, el cráneo se estrechaba, como en el rinoceronte, y después se volvía a ensanchar. Los arcos cigomáticos son de gran tamaño. Podían alimentarse de la vegetación dura y correosa de los árboles, las pampas y las estepas semidesérticas.
Los dientes indican que Toxodon era una mezcla de ramoneador y comedor de hierba, que cortaba y masticaba la dura hierba de la pampa, pero también se alimentaba de follaje.
Los toxodontes han sido comparados con los hipopótamos, quizás por el hecho de poseer extremidades algo cortas y grandes dientes frontales. Sin embargo, la presencia de adaptaciones especiales en la rodilla de estos animales sugiere que se trata de animales terrestres, habitantes de espacios abiertos. Aparentemente, las adaptaciones del cráneo y la dentadura de los toxodontes surgieron como respuesta al consumo de pastos, pero después les permitieron adaptarse a una dieta vegetariana más generalista, es decir, podían consumir una amplia variedad de alimentos. Los últimos toxodontes desaparecieron hace unos 12000 años, en las famosas extinciones de la megafauna pleistocénica.[1] [2]
Vivieron desde hace 2,6 millones de años hasta hace 16.500 años.[3] Probablemente fue el ungulado más abundante en el subcontinente sudamericano, siendo uno de los pocos meridiungulados que sobrevivió y prosperó tras el gran intercambio americano.
Muchos fósiles de toxodontes han sido encontrados junto a puntas de flecha. Esto indica que los hombres prehistóricos los cazaban, pudiendo ser la causa principal de su desaparición.
Fue descrito por primera vez por Sir Richard Owen en 1840, basados en un cráneo adquirido en 1833 por Charles Darwin por 18 peniques a lugareños de Colonia Sacramento (Uruguay), y una mandíbula gastada extraída en Bahía Blanca.
Toxodon es un género de mamíferos extintos de la familia Toxodontidae, del suborden de los Toxodonta, del orden Notoungulata perteneciente a los meridiungulados. Su nombre científico suele castellanizarse como toxodón y en plural toxodontes.
Su nombre significa "diente inclinado" o "diente en forma de flecha". Son mamíferos originarios de Sudamérica que evolucionaron independientemente en dicha isla-continente. Los ungulados sudamericanos proporcionan un caso de aislamiento geográfico tan notable como el de los marsupiales en Australia.
La radiación adaptativa de los ungulados paleocenos de América del Sur fue precoz y rápida, lo que dificulta encontrar un modelo filogenético lo suficientemente explicativo. Procedentes de pequeños y primitivos animales herbívoros sin competidores, evolucionaron independientemente y aislados del resto de los ungulados durante casi todo el extenso periodo del Cenozoico.
Se propuso que Toxodon tenía hábitos anfibios pero la posición de la cabeza bajo la cruz desmiente esta posibilidad. Su esqueleto muestra parecido con la familia de los bóvidos y una grupa similar a la del bisonte, como su pariente Nesodon, al que supera en tamaño.
Los toxodontes alcanzan el tamaño de un hipopótamo y probablemente compartían sus hábitos. Los incisivos superiores están muy arqueados, son sumamente fuertes y solamente la cara externa lleva una capa de esmalte, mientras que los inferiores, muy achatados, de disposición horizontal y gran expansión lateral, le dan a la parte anterior de la mandíbula el aspecto de una gigantesca espátula.
El cuerpo era pesado, con forma de barril, apoyado sobre patas cortas y robustas. Las patas plantígradas, con tres dedos ungulados, eran no obstante, bastante pequeñas. Como las traseras eran más largas que las delanteras, el cuerpo se inclinaba hacia adelante, a la altura de los hombros.
El cráneo es muy largo en relación con la altura. La parte anterior de la cabeza era ancha, los labios eran con toda probabilidad prensiles y le servían para recoger el pasto, como a los actuales rinocerontes negros. Justo por detrás del hocico, el cráneo se estrechaba, como en el rinoceronte, y después se volvía a ensanchar. Los arcos cigomáticos son de gran tamaño. Podían alimentarse de la vegetación dura y correosa de los árboles, las pampas y las estepas semidesérticas.
Los dientes indican que Toxodon era una mezcla de ramoneador y comedor de hierba, que cortaba y masticaba la dura hierba de la pampa, pero también se alimentaba de follaje.
Los toxodontes han sido comparados con los hipopótamos, quizás por el hecho de poseer extremidades algo cortas y grandes dientes frontales. Sin embargo, la presencia de adaptaciones especiales en la rodilla de estos animales sugiere que se trata de animales terrestres, habitantes de espacios abiertos. Aparentemente, las adaptaciones del cráneo y la dentadura de los toxodontes surgieron como respuesta al consumo de pastos, pero después les permitieron adaptarse a una dieta vegetariana más generalista, es decir, podían consumir una amplia variedad de alimentos. Los últimos toxodontes desaparecieron hace unos 12000 años, en las famosas extinciones de la megafauna pleistocénica.[1] [2]
Vivieron desde hace 2,6 millones de años hasta hace 16.500 años.[3] Probablemente fue el ungulado más abundante en el subcontinente sudamericano, siendo uno de los pocos meridiungulados que sobrevivió y prosperó tras el gran intercambio americano.
Muchos fósiles de toxodontes han sido encontrados junto a puntas de flecha. Esto indica que los hombres prehistóricos los cazaban, pudiendo ser la causa principal de su desaparición.
Fue descrito por primera vez por Sir Richard Owen en 1840, basados en un cráneo adquirido en 1833 por Charles Darwin por 18 peniques a lugareños de Colonia Sacramento (Uruguay), y una mandíbula gastada extraída en Bahía Blanca.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Procoptodon goliah (canguro gigante de ocico corto)
Nuevo Procoptodon goliah
Procoptodon es un género extinto de marsupiales diprotodontos de la familia Macropodidae que vivieron en Australia durante el Pleistoceno. Procoptodon goliah fue el canguro más grande que haya existido, de pie medía aproximadamente 3 metros de alto y pesaba cerca de 230 kg.
Estos canguros gigantes de cara corta tenían los ojos apuntando hacia adelante. En los pies poseía solo un dedo largo puntiagudo en forma de flecha. Con estos extraños pies se movía rápidamente por los bosques y praderas, donde comía pasto y hojas. Tenía brazos largos. Este género se extinguió hace 50.000 años pero hay evidencia de que pudieron vivir hasta hace 18.000 años. Se cree que su extinción pudo ser debida a la mano del hombre pero es incierto. Su pariente vivo más cercano es el walabí liebre rayado (Lagostrophus fasciatus). Los fósiles de este animal se han encontrado en el sur y este de Australia. Hay un esqueleto completo en exhibición junto con otros animales nativos de Australia en el Museo Australiano.
Procoptodon es un género extinto de marsupiales diprotodontos de la familia Macropodidae que vivieron en Australia durante el Pleistoceno. Procoptodon goliah fue el canguro más grande que haya existido, de pie medía aproximadamente 3 metros de alto y pesaba cerca de 230 kg.
Estos canguros gigantes de cara corta tenían los ojos apuntando hacia adelante. En los pies poseía solo un dedo largo puntiagudo en forma de flecha. Con estos extraños pies se movía rápidamente por los bosques y praderas, donde comía pasto y hojas. Tenía brazos largos. Este género se extinguió hace 50.000 años pero hay evidencia de que pudieron vivir hasta hace 18.000 años. Se cree que su extinción pudo ser debida a la mano del hombre pero es incierto. Su pariente vivo más cercano es el walabí liebre rayado (Lagostrophus fasciatus). Los fósiles de este animal se han encontrado en el sur y este de Australia. Hay un esqueleto completo en exhibición junto con otros animales nativos de Australia en el Museo Australiano.
EN LA CULTURA POPULAR
el Procoptodon goliah es un megaherbivoro cazado por el megalania prisca o el (destripador gigante)
el Procoptodon goliah es un megaherbivoro cazado por el megalania prisca o el (destripador gigante)
Diprotodon
Nuevo Diprotodon
Diprotodon (diprotodonte) es un género de mamíferos marsupiales extinto recientemente; es el marsupial más grandes que jamás haya existido.[1] Eran herbívoros del tamaño de un rinoceronte, en las especies más grandes. Ocupaban el nicho ecológico de los paquidermos y ungulados en zonas templadas. Vivieron en Australia y eran parientes de los modernos koalas y wombats. Sus hábitos eran más parecidos a los de estos últimos.
El género estaba formado por distintas especies con hábitos ecológicos distintos. Habitaban en zonas boscosas y montañosas, el bosque abierto, áreas arboladas y los pastizales, en zonas abiertas cerca del agua, lagos y ríos Manteniéndose cerca del agua y comiendo hojas, arbustos y pastos. Se han hallado diprotodontes entre la fauna de Nullarbor de hace 500.000 años. Al establecer que la fauna del desierto de Nullarbor durante el Pleistoceno estaba adaptada a las condiciones de sequía, las hipótesis de que la extinción se produjo por la susceptibilidad a la sequía son insostenibles. Los más grandes eran aproximadamente del tamaño de un hipopótamo: cerca de 3 metros de la nariz a la cola, con una altura hasta el hombro de 2 metros.En su esqueleto, a la altura de la pelvis, son bien visibles los huesos marsupiales. Los parientes más cercanos que todavía sobreviven son el wombat y el koala. Se cree que dicho animal es el origen de la leyenda aborigen del bunyip.
Los diprotodontes, junto con una amplia variedad de miembros de la megafauna australiana, se extinguieron poco después que los humanos llegaron a Australia hace 50.000 años. Tres teorías han sido propuestas para explicar dicha extinción masiva. Dichas teorías no son mutuamente excluyentes. La extinción de muchos animales distintos se produjo en una amplia variedad de ambientes, desde los tropicales hasta los templados, desde el desierto hasta la selva. Si quemar un área de bosque relativamente espeso tiene un impacto en la viabilidad de un animal que come hojas al convertirlo en un ambiente de pastos más abiertos y con más hierba, lo opuesto también es cierto: quitar los animales comedores de hojas, ya sea comiéndolos, cazándolos o de alguna otra forma, causa que, años después, se produce un crecimiento en las partes bajas que arde con mucha más potencia en los incendios naturales. El área quemada es después repoblada con especies que aguantan mejor el fuego, tales como los eucaliptos, algunas acacias y algunos pastos nativos, un hábitat poco adecuado para casi todos los comedores de hojas.
Australia ha sufrido un proceso de desertización gradual desde que se separó de Gondwana hace alrededor de 40 millones de años, y aunque durante algunos periodos el proceso se invierte, la tendencia ha sido hacia precipitaciones cada vez menores. El ambiente australiano moderno de bosques abiertos de esclerófilas, áreas arboladas y pastizales, todos altamente inflamables y ninguno adecuado para grandes y lentos comedores de hojas; además, el microclima alterado produce lluvias mucho menores. En algunas partes de Australia, las glaciaciones recientes, en vez de producir hielo tierra adentro, trajeron largos periodos de frío y sequía. Los defensores de esta teoría creian que la menor precipitación durante la última glaciación mató a todos los diprotodontes grandes. Los críticos de dicha teoría argumentan que los diprotodontes grandes ya sobrevivieron a una larga serie de glaciaciones similares y que no hay ninguna razón para creer que las glaciaciones más recientes lograran hacer lo que las anteriores no pudieron, y añaden que, en todo caso, el punto máximo de cambio climático fue 25.000 años antes de las extinciones. Finalmente, los críticos señalan que, incluso durante los extremos climáticos, algunas partes del continente siempre permanecen relativamente exentas: el norte tropical, por ejemplo, se mantiene relativamente cálido y húmedo sin importar las condiciones climáticas, los valles alpinos resienten menos las sequías, la zona sur, siempre ha tenido un clima oceánico más suave y así sucesivamente.
La teoría del exterminio relampago empieza con la observación que las extinciones parecen coincidir con la llegada de los humanos al continente, y resalta que, en general, los diprotodontes fueron las especies más grandes y peor defendidas que han muerto, por lo que la explicación más obvia es que los cazadores humanos los cazaron y se los comieron hasta extinguirlos en quizá únicamente 1000 años, así como sucedió con la megafauna de Nueva Zelanda y en parte la de América. Hallazgos recientes de huesos de Diprotodon que aparentan tener marcas de carnicería soportan dicha teoría. Los críticos dicen que es simplista, y argumentan que, al contrario de lo que sucedió en Nueva Zelanda y América, hay poca evidencia directa de caza, y que las fechas en las cuales está ubicada la teoría son demasiado inciertas como para ser confiables.
La tercera teoría también pone a los humanos en el escenario central, pero de forma indirecta más que directa, marcando un eslabón entre la administración ya conocida de la tierra y de las prácticas de cacería de los aborígenes según los registros de los primeros colonos europeos, antes de que la sociedad aborigen fuera devastada por el contacto con los europeos y las enfermedades; según dichos registros, los aborígenes quemaban regularmente los matorrales para desplazar a los animales de caza, abrir áreas de vegetación densa, y permitir el crecimiento de plantas verdes y frescas para consumo humano y animal, una práctica que pudo haber tenido que ver con el incremento repentino de los depósitos de ceniza de cuando la gente llegó a Australia. Según dicha teoría, la alteración del paisaje con fuego destruyó el ecosistema donde vivían los grandes marsupiales, extinguiéndolos.
EN LA CULTURA POPULAR
el diprotodon es un megaherbivoro cazado por el megalania prisca o el (destripador gigante)
Diprotodon (diprotodonte) es un género de mamíferos marsupiales extinto recientemente; es el marsupial más grandes que jamás haya existido.[1] Eran herbívoros del tamaño de un rinoceronte, en las especies más grandes. Ocupaban el nicho ecológico de los paquidermos y ungulados en zonas templadas. Vivieron en Australia y eran parientes de los modernos koalas y wombats. Sus hábitos eran más parecidos a los de estos últimos.
Eran herbívoros gigantes que vivieron en Australia desde hace 1,6 millones de años hasta hace unos 40.000 años. Pertenece a este grupo el marsupial más grande que ha caminado sobre la Tierra, con cerca de tres metros (10 pies) de la nariz a la cola, y dos metros (6 pies) de alto hasta los hombros, podían medir hasta 4 metros de longitud y pesar más de 2.800 kg. Se extinguieron poco después que los seres humanos poblaron Australia hace aproximadamente 50.000 años. Con un aspecto parecido a los osos o a los osos panda con cuerpos bastante musculados y dentadura de roedor, eran animales ramoneadores que se alimentaban de sustancias vegetales blandas. Posiblemente, tuvieron un metabolismo bajo y unos movimientos lentos, que les ayudarían a necesitar pocos recursos pero que a la llegada del ser humano harían de ellos una presa fácil. Junto con otros miembros de un grupo de especies poco comunes conocidas en conjunto como la megafauna australiana, los diprotodontes existieron durante casi toda la era del Pleistoceno. Se han encontrado fósiles de Diprotodon en varios lugares a lo largo y ancho de Australia, incluyendo cráneos y esqueletos completos, así como impresiones de pelo y pies. Comparados con los wombats modernos, eran animales más esbeltos, con las patas más alargadas y de figura más estilizada. Más de un esqueleto femenino ha sido encontrado con un bebé adentro, donde murió mientras todavía estaba en la bolsa de su madre. Es probable que viviesen en rebaños, ya que se han encontrado abundantes restos de esqueletos muertos juntos, como en el lago Callabonna donde aparecieron más de cien ejemplares que se supone quedaron atrapados en el barro. Muestran un marcado dimorfismo sexual entre los machos y las hembras.
El género estaba formado por distintas especies con hábitos ecológicos distintos. Habitaban en zonas boscosas y montañosas, el bosque abierto, áreas arboladas y los pastizales, en zonas abiertas cerca del agua, lagos y ríos Manteniéndose cerca del agua y comiendo hojas, arbustos y pastos. Se han hallado diprotodontes entre la fauna de Nullarbor de hace 500.000 años. Al establecer que la fauna del desierto de Nullarbor durante el Pleistoceno estaba adaptada a las condiciones de sequía, las hipótesis de que la extinción se produjo por la susceptibilidad a la sequía son insostenibles. Los más grandes eran aproximadamente del tamaño de un hipopótamo: cerca de 3 metros de la nariz a la cola, con una altura hasta el hombro de 2 metros.En su esqueleto, a la altura de la pelvis, son bien visibles los huesos marsupiales. Los parientes más cercanos que todavía sobreviven son el wombat y el koala. Se cree que dicho animal es el origen de la leyenda aborigen del bunyip.Australia ha sufrido un proceso de desertización gradual desde que se separó de Gondwana hace alrededor de 40 millones de años, y aunque durante algunos periodos el proceso se invierte, la tendencia ha sido hacia precipitaciones cada vez menores. El ambiente australiano moderno de bosques abiertos de esclerófilas, áreas arboladas y pastizales, todos altamente inflamables y ninguno adecuado para grandes y lentos comedores de hojas; además, el microclima alterado produce lluvias mucho menores. En algunas partes de Australia, las glaciaciones recientes, en vez de producir hielo tierra adentro, trajeron largos periodos de frío y sequía. Los defensores de esta teoría creian que la menor precipitación durante la última glaciación mató a todos los diprotodontes grandes. Los críticos de dicha teoría argumentan que los diprotodontes grandes ya sobrevivieron a una larga serie de glaciaciones similares y que no hay ninguna razón para creer que las glaciaciones más recientes lograran hacer lo que las anteriores no pudieron, y añaden que, en todo caso, el punto máximo de cambio climático fue 25.000 años antes de las extinciones. Finalmente, los críticos señalan que, incluso durante los extremos climáticos, algunas partes del continente siempre permanecen relativamente exentas: el norte tropical, por ejemplo, se mantiene relativamente cálido y húmedo sin importar las condiciones climáticas, los valles alpinos resienten menos las sequías, la zona sur, siempre ha tenido un clima oceánico más suave y así sucesivamente.
La teoría del exterminio relampago empieza con la observación que las extinciones parecen coincidir con la llegada de los humanos al continente, y resalta que, en general, los diprotodontes fueron las especies más grandes y peor defendidas que han muerto, por lo que la explicación más obvia es que los cazadores humanos los cazaron y se los comieron hasta extinguirlos en quizá únicamente 1000 años, así como sucedió con la megafauna de Nueva Zelanda y en parte la de América. Hallazgos recientes de huesos de Diprotodon que aparentan tener marcas de carnicería soportan dicha teoría. Los críticos dicen que es simplista, y argumentan que, al contrario de lo que sucedió en Nueva Zelanda y América, hay poca evidencia directa de caza, y que las fechas en las cuales está ubicada la teoría son demasiado inciertas como para ser confiables.
La tercera teoría también pone a los humanos en el escenario central, pero de forma indirecta más que directa, marcando un eslabón entre la administración ya conocida de la tierra y de las prácticas de cacería de los aborígenes según los registros de los primeros colonos europeos, antes de que la sociedad aborigen fuera devastada por el contacto con los europeos y las enfermedades; según dichos registros, los aborígenes quemaban regularmente los matorrales para desplazar a los animales de caza, abrir áreas de vegetación densa, y permitir el crecimiento de plantas verdes y frescas para consumo humano y animal, una práctica que pudo haber tenido que ver con el incremento repentino de los depósitos de ceniza de cuando la gente llegó a Australia. Según dicha teoría, la alteración del paisaje con fuego destruyó el ecosistema donde vivían los grandes marsupiales, extinguiéndolos.
EN LA CULTURA POPULAR
el diprotodon es un megaherbivoro cazado por el megalania prisca o el (destripador gigante)
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